De Rojos carmín a morados malva.

Quien iba a decirme a mi a estas alturas que echaría de menos a los rojetes de los años 80. Aquellos que no les gustaba que se les llamara “guarros” y precursores del actual “running” corriendo calle arriba calle abajo. Creedme que es verdad. Que les echo de menos, que hoy me habéis cogido melancólico. Y les echo de menos porque entre ellos encontrabas bravos y generosos sindicalistas que se lo creían. Estudiantes leídos que te aburrían con pasajes completos de El Capital, insumisos que habían comido talego, anarquistas que vivían como pensaban y los primeros okupas que soñaban con derrocar al sistema. Todos enemigos en las calles, pero currantes en el tajo y soñadores en las aulas, que a palos o con nuestras teorías había que esforzarse por combatir. Aquellos rojos rindieron todas sus causas; la OTAN, las nucleares, la mili, las reformas laborales, etc.,  ninguno ha llegado a cumplir su ideal, al igual que nosotros, pero con la diferencia de que ellos sí que han “pillado cacho”,  poder y nomina desde tiempos de Felipe González. De aquellos rojos estos morados; blandos, llorones, pijos, trepas y charlatanes que capitaneando a la progresía más vil, se han entregado a la fiesta de la burguesía, !qué belleza ver a la CUP, Yesca, etc. y a los terroristas marxistas vascos siendo la guardia pretoriana de la burguesía derechoide catalana!. Que hemorragia de placer ver a los antifascistas, anarquistas, etc defendiendo causas pequeño burguesas como los derechos del LGTB, el feminismo, el nacionalismo más rancio y que decir de los sindicatos,  inundados estos de vagos y “escaqueados”  jugando a la política y vendiendo a los trabajadores las migajas que les dan desde el departamento de RRHH.
Donde ha quedado aquello que canta La Internacional:
“Removamos todas las trabas
Que oprimen al proletario
Cambiemos al mundo de base
Hundiendo al imperio burgués”.
Ni remueven, ni cambian nada si no es a peor, y como tampoco hunden, se alían al imperio burgués. Eso si, oprimir si oprimen. Y siempre al débil.
El Fascismo murió en combate con honor y hasta el final, el comunismo rendido por cruel y explotador, y estos progres izquierdistas morirán de sobredosis de soberbia e incompetencia. Y todavía se atreven a erigirse en los adalides de la Libertad y la Cultura. Y de la Paz, y de la Justicia, y de la Solidaridad, y de la Tolerancia,… vienen tiempos divertidos. La función continua…que entren los trapecistas que los payasos morados ya nos aburren.

Ni un muro sin pintar
Ni una poesía sin metralla

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