Un paseo de invierno por Baeza.

Olivos por doquier en cerros inabarcables dibujados en el horizonte desde aquella Loma. Olores intensos a aceitunas prensadas, a trabajo esmerado. Muros de piedra dorada, antaño hogares de valientes huestes de grandes conquistadores. … y cuando más poético me sentía, levantó la vista y allí estaba el escudo de armas del asesino Imperio. No puedo […]

Comparte en...Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email