Aniversario de una injusticia.

El 26 de febrero de 1976 se pone fin oficialmente a la presencia española en el territorio saharaui. Tras años de negociaciones, promesas de autodeterminación y de falsas esperanzas, España se desentiende del problema, haciendo avergonzarse a sus propios militares, sin garantizar un proceso descolonizador acorde a los intereses de los habitantes de la región y abandonando a los mismos a las ansias expansionistas de los gobiernos de Marruecos y Mauritania.
Es el día siguiente, el 27 de febrero cuando el secretario general del Frente Polisario, El Uali Mustafá Siyed, proclama la independencia de la República Árabe Saharaui Democrática. Sin embargo, continúan los combates entre saharauis y los ejércitos de Marruecos y Mauritania, cuyos gobiernos no cesan en el empeño de ocupar el territorio recién descolonizado por España.
Al final, las visitas de la ONU a través de emisarios, la posición inicial de España en favor de un proceso descolonizador garante de la seguridad saharaui y las resoluciones de los tribunales internacionales a favor de la libertad del pueblo saharaui y la autodeterminación de su propio futuro, no tuvieron una aplicación real. Si se suman los problemas y la incertidumbre en España a finales de 1975, la marcha verde, las presiones imperialistas de potencias como Estados Unidos por la importancia de los fosfatos y su simpatía por el régimen de Hassan II, y de Francia por su aún importante influencia económica postcolonial en Marruecos y Mauritania, se obtiene un clima muy complicado para la independencia saharaui que continúa hasta nuestros días.

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