CULTURA, MULTICULTURA y MULTICULTURALIDAD.

La veneración de la multiculturalidad, es una conducta impuesta a golpe de educación en las escuelas, de anuncios, de programas de televisión, de revistas… Son pocas las voces que se alzan en contra de la misma, sin caer en la xenofobia, o la misma ignorancia. Son poco conocidas las posturas que atacan la multiculturalidad, defendiendo la supervivencia de las diversas y enriquecedoras culturas del mundo, y señalando al sistema capitalista como sanguijuela que se aprovecha de la misma, ya que sobradamente conocido es el motivo.

Las culturas, únicas y diferentes entre sí, en tanto que se han forjado desde siglos atrás, son contrarias a la idea moderna de ‘multiculturalidad’. La multiculturalidad, cualidad de multicultural (1), es una situación, en la cual, muchas culturas (conformadas por sus distintas tradiciones, religiones, ritos, razas, lenguas, gastronomías, arquitectura, arte, músicas…) conviven en un mismo espacio. La convivencia de las culturas en un mismo espacio, en un tiempo prolongado, lleva a la desaparición de las diferentes esencias culturales. Este proceso de desaparición de las culturas genuinas, en pos de una única cultura, la homogénea, la que carece de raíces espirituales y originalidad y arraigo, la que está desprovista de todo tipo de lazo biológico común, es el último fin del multiculturalismo (2).

Quede claro entonces, que existen dos términos opuestos: cultura/s y multiculturalidad. La imposición de la multiculturalidad se encuentra, por ejemplo, en el cartel a la entrada del colegio, en el que se distinguen un grupo de amigos, cada uno de una cultura originaria diversa. Es decir, ante la posible crítica aislada de anuncio ‘monocultural’, se previene con la ‘correcta y moderna’ puesta en escena publicitaria. ¡Ojo! No estoy diciendo que los niños no deban relacionarse con otros de diferentes culturas, pues esto supone un manantial de aprendizaje, pero si esto se prolonga en el tiempo, este manantial perderá la riqueza y la belleza, convirtiéndose en agua estancada (mismos peces, mismo agua, mismo oxígeno, cero diferencias, cero diversidad cultural). Por otro lado, una muestra de cultura, y por lo tanto de enriquecimiento moral y espiritual, es aquella en la que un museo, decide montar una exposición sobre la vida y costumbres de los habitantes autóctonos de las aldeas montañosas de Los Andes.
Entonces, es uno se da cuenta, de que el término ‘multiculturalidad’ (actualmente concebido como la convivencia de muchas culturas en un mismo lugar, tendiendo a la homogeneidad), es antónimo, a su vez, de un hipotético término ‘multicultura’ (que significaría ‘muchas-culturas’, heterogéneas y conscientes de sus raíces, en diferentes espacios geográficos).
Un enamorado de las culturas, es decir, un enamorado de las distintas lenguas, tradiciones, religiones, razas, expresiones artísticas, músicas, gastronomías, arquitecturas, paisajes… jamás se podría autodefinir como amante de la multiculturalidad, pues esta destruye la diversidad cultural, sino como un amante de las muchas y diferentes culturas, o lo que sería lo mismo, de la multicultura. La multiculturalidad, sería el germen de la desaparición de las culturas. El que afirma que todos somos iguales, es un necio y un enemigo de la diversidad cultural, al igual que el que mira por encima del hombro al que no pertenece a su misma cultura.

Qué bonito sería poder viajar a América del Norte, y poder ver a los Indios Lakota (por decir un pueblo en concreto, de los muchos que existen), inmersos en su verdadera cultura, no en la que viven actualmente, apartados en reservas como parásitos, subvencionados a cambio de una libertad robada, a cambio de la tierra de sus antepasados, y en su mayoría alcoholizados para olvidar la humillación causada por los colonizadores. Su libertad les ha sido robada, por el máximo exponente de la multiculturalidad. Estos nativos americanos, imagino que no alabarán la multiculturalidad, no la verán con los mismos ojos que los occidentales (que desde las diferencias de los pueblos de Occidente, también sufren la inconsciente pérdida de identidad cultural, ya sea por el atractivo ‘American Way of Life’, o por la simple pasividad y desarraigo del ‘ciudadano del mundo’). Los indios Lakota, hablan de “Caminar en la belleza”, que sólo es posible cuando uno posee su Tierra y su Cielo en armonía, o lo que es lo mismo la parte física y la parte espiritual, respectivamente equilibradas.

Ante esta exposición, me pregunto quién sería el malo de la película: el que defiende la supervivencia de las culturas distintas (con todos los factores que incluye la cultura) o el que aboga por una multiculturalidad que difumina hasta eliminar las esencias culturales, ¿quién es el racista, el que no quiere oír hablar de razas o el que las ama por su belleza única y no quiere que se pierdan?

Por la supervivencia y resistencia de la diversidad cultural, frente al mundialismo homogeneizador. ¡Vivan las culturas! ¡Viva la multicultura!

Quico González

(1) Multicultural, según la RAE: “adj. Caracterizado por la convivencia de diversas culturas.”
(2) Multiculturalismo, según la RAE: “m. Tendencia o movimiento en favor de la multiculturalidad.”

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