¡DETENTE!

¡Detente! Por un momento. Pulsa el botón de pausa de tu ajetreada vida, de tu tedioso trabajo y de la hipnosis que te causa el teléfono. ¡Detente!
Prepárate para contrarrestar por un tiempo la inercia del hábito y la fatiga de la costumbre. No es una pérdida de tiempo detenerse, si existe un razonable porqué.
¡Piensa! Por un momento. No existe tan solo el sí y el no. Más importante aún es saber el porqué. Adéntrate en el bosque, hogar por excelencia del rebelde, allí donde reina la calma, el aire fresco y la sabiduría. Camina gustosamente hacia el antaño aburrido ‘rincón de pensar’ al que te enviaba tu profesor.
Acomódate apoyando tu espalda en el tronco del centenario roble al cual jamás habías prestado atención. Ayudaos mutuamente a combatir el aburrimiento de la ignorancia. Abre el libro y disfrutad juntos de la maravillosa sensación de libertad que proporciona averiguar los porqués.
¡Arma tu espíritu, embóscate!

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