Encuentro con Ezra Pound

Debes ir una tarde de domingo,
cuando Venecia muere un poco menos.
A pesar de los niños solitarios,
del rosado enfermizo de los muros,
de los jardines ácidos de sombras,
debes ir a buscarle aunque no te hable.
(Olvidarás que el mar hunde a tu espalda
las islas, las iglesias, los palacios,
las cúpulas más bellas de la tierra.
Que no te encante el mar, ni sus sirenas.)
Recuerda: Fondamenta Cabalá.
Hay por allí un vidriero de Murano
y un bar con una música muy dulce.
Pregunta en la pensión llamada Cici
dónde habita aquel hombre que ha llegado
sólo para ver gentes a Venecia,
aquel americano un poco loco,
erguido y con la barba muy nevada.
Pasa el puente de piedra: verás charcos
llenos de gatos negros y gaviotas.
Allí, junto al canal de aguas muy verdes,
lleno de azahar y frutos corrompidos,
oirás los violines de Vivaldi.
Detente y calla mucho mientras miras:
Ramo Corte Querina: ése es el nombre.
En esa callejuela con macetas,
sin más salida que la de la muerte,
vive Ezra Pound.

Antonio Colinas
Premio Nacional de Literatura en 1982 y Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2016.

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