Manifiesto

minorias

Porque OHKA es teoría y praxis, hoy 21 de septiembre de 2015, hacemos pública nuestra declaración de guerra al pensamiento único y al asesinato del espíritu, para así conquistar la libertad.

Declaramos la guerra al consumo como colonizador de nuestra vida cotidiana, a la ausencia de valores, de convicciones propias y no asimiladas por las empresas de información que nos dicen cómo pensar; a la homogeneización y al mestizaje asesinos de la diversidad, al individualismo y la búsqueda del placer sin límites, sin medida, siendo así esclavos de quienes nos lo proporcionan.

Porque nosotros somos comunidad y solidaridad, porque creemos en el pensamiento sincero y en el debate, declaramos la guerra al discurso único. En esta guerra, alzamos como estandartes las ideas y los valores frente a la estrechez de miras en unas etiquetas y estéticas trasnochadas, demasiado gastadas ya, de izquierdas y derechas.

Somos futuro, somos vanguardia, somos libres y puros en nuestros actos. No dependemos de nostalgias ni somos esclavos del dinero. No aceptamos el relativismo moral ni el igualitarismo, defendemos la justicia y queremos una comunidad de valores absolutos.

Porque sin nuestra tierra no somos nada, declaramos la guerra a la explotación sin límites que necesita el sistema capitalista para alimentar su maquinaria, destruyendo el medio ambiente; catástrofe permitida por unos pueblos egoístas y apáticos, frente a su egoísmo plantamos cara con nuestra entrega y sacrificio.

Anunciamos que no haremos prisioneros, fusilaremos en la Puerta del Sol a la censura democrática, la corrección político-social, el materialismo y el “tanto tienes tanto vales”.

Por la belleza, condenamos a muerte sin juicio previo, a las industrias culturales, al arte moderno y su mercantilización, porque la cultura es la base de una sociedad comprometida y libre.

Por amor, desterramos de nuestra tierra a todos los enemigos de la identidad, a los “odiadores” profesionales, que bajo falsas banderas de independencia y libertad quieren llenarse los bolsillos y romper uniones sagradas forjadas durante siglos con sangre y acero.

No cejaremos en nuestro empeño hasta conseguir triunfar en la batalla de las ideas, una de la muchas batallas que se deben librar hasta el triunfo de esta guerra total que acabamos de rubricar.

POR LA REVOLUCIÓN DE LOS ESPÍRITUS, QUE NOS PERMITA CONSTRUIR UN MUNDO NUEVO.

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