Dios ha muerto.

Dios ha muerto… y con él murió el arte. Y se convirtió en el pseudoarte, síntoma de los tiempos modernos que son el reflejo mismo de su obra. Se impuso la dictadura de la fealdad, la idiosincrasia de lo putrefacto. Lejos de sorprendernos veneramos que este arte abstracto y amoral sea fiel reflejo de la […]

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