Si no somos capaces de cambiar el mundo, intentemos al menos que el mundo no nos cambie a nosotros.

La decadencia no empieza por el deterioro de las ideas, sino por la forma de vida, por los deseos materiales y su manera de llevarlos a cabo. Nada sirve predicar en el desierto, aun menos cuando nadie escucha tus palabras. La charlatanería se la dejaremos a los demócratas ya que mientras ladren señal es que […]

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